Cómo vive el Mundial una argentina en Europa

El título, por motivos de espacio, tuvo que recortarse. El original sería este: Cómo vive el Mundial de fútbol una argentina, que poca idea tiene del deporte, en Europa

#1. Holanda – España. 5 -1.

Lo vi con mis padres en un restorán en el barrio latino de París. Fue el primer partido del Mundial que vi y agradecí profundamente no haber estado España.

#2. Argentina – Bosnia. 2-1.

Pasamos la tarde cocinando empanadas, y cuando digo “cocinando”, me refiero a mis tres amigos laburando mientras yo miraba todo el proceso desde mi silla (aunque admito que ayudé con los repulgues, ¡y me salieron bien!). Feliz. Las hicimos fritas y al horno, las primeras empanadas que saboreo desde que me vine a Europa, acompañadas con cervezas y vino en cartón. Se sintió como estar en Argentina, quizá por la quietud del aire en el momento de la siesta en las afueras de Sevilla, quizá por el calor, ese que agota, o quizá porque era domingo y se sentía como estar en familia. Desde el balcón colgaba la bandera albiceleste con un CATAMARCA pintarrajeado con marcador, obra maestra de Iván y el amor a su provincia.

Fuimos caminando al bar vestidos con remeras y agitando la bandera, que el ocurrente de Iván ató al palo de la escoba. Todos los argentinos que no vi en estos meses estaban acumulados en este bar de grandes proporciones. De las paredes colgaban más banderas, blanco y celeste por donde sea que mirase, algunas con otros escritos: “CHACO”, “ARGENTINOS EN SEVILLA”, “YO NO ELEGÍ SER ARGENTINO, SOLO FUE SUERTE”.

Se nos unieron una amiga mexicana y uno italiano para ver el partido. Lo sufrí bastante, pero por favor, cómo disfruto putear y hacerme la que entiendo. Realmente me compenetro. (Igual, por precaución, siempre presté un mínimo de atención a Iván, sentado a mi derecha, para ver si mis puteadas coincidían con sus comentarios un poco más expertos y conocedores del deporte en cuestión. Solo por si acaso. No quiero ser la que dice cualquier estupidez, no.)

#3. España – Chile. 0-2.

Lo vimos en las Setas porque transmitían el partido en directo por una megapantalla. Lo que creímos que iba a ser una fiesta (fietsa) de gente no fue otra cosa que un campo de batalla en donde los púberes se juntaban a chamuyar. En toda mi periferia habían grupos de chicos y grupos de chicas de entre diez y catorce años haciéndose ojitos.

Llegué sin saber a quién apoyar. Por un lado, vamos Chile, vamos Sudamérica, vamos vecinos… pero al mismo tiempo, estuve meses en suelo español, algo de gratitud le tengo, ¿no? No. Solo me tomó un minuto venderme al lado chileno y regocijarme de la derrota evidente de España. Después de los primeros dos goles y del primer tiempo, lo único que quería era que los chilenos golearan una vez más para terminar de quebrarles el alma a los españoles. Me dio cierto placer que les haya ido tan mal.

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A la izquierda: españoles en negación, días después del partido. Es hora de sacar la bandera, amigos. A la derecha: los púberes atacando.

 

#4. Italia – Costa Rica. 0-1.

Fui a chamuyar.

Llegamos tarde y no sabíamos de qué color era cuál equipo, y por un buen tiempo no hubieron primeros planos de los jugadores, impidiéndome ver los apellidos estampados en las camisetas. Solo nos dimos cuenta de que los de azul eran los italianos porque cuando los goleó Costa Rica, una única muchacha, de entre toda la multitud italiana, empezó a festejar, saltando y gritando, a carcajadas. “¡SOMOS CUATRO MILLONES!”, vociferaba, loca, mientras los tres ticos que la acompañaban le sugerían que se callara, que la iban a matar. Los italianos, el noventa y nueve por ciento restante del bar, se mantuvieron impasivos.

#5. Argentina – Irán. 1-0.

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Hicimos el mismo ritual de juntarnos con los argentinos antes del partido. Esta vez, cambiamos el menú y cocinamos ñoquis caseros con salsa bolognesa casera, y cuando digo “cocinamos” me refiero a Iván amasando mientras yo le hablaba y comía papas fritas.

Mi mamá, siempre tan considerada, me trajo desde Argentina una remera para el Mundial. Se habrá dado cuenta de que yo no tenía anda de lo que aferrarme o usar como cábala. El problema es que es una remera blanca con la foto de la bandera argentina impresa… pero no acaba allí. Hay un texto sobreimpreso sobre la bandera. “KEEP CALM AND BE ARGENTINE”. Una frase bien argenta, podríamos decir, mismo idioma y todo. No la llevé puesta al partido, pero sí hizo presencia desde su escondite en mi cartera. Es que entre todos los argentinos y las banderas había una que decía algo sobre las Malvinas y me pareció la mejor idea no jugar con fuego y dejarla escondida.

Comentarios notables que se escucharon sobre el partido:

1) ROMERO, QUÉ TENÉS PUESTO. Parecía una gallina amarilla flúo. Quiero verle las rodillas; no saber donde terminan sus medias me ennerva.

2) Alguien que le dé protector solar a Messi. El sol brasilero lo está lastimando.

3) “Los iraníes están buenos”, según discuten las chicas. Y la señora de al lado.

#6. Argentina – Nigeria. 3-2.

Decidimos no ir al bar de los argentinos para verlo en la cervecería de al lado de casa. Fui media hora antes a preguntar si lo transmitían y me aseguraron que sí, pero eran las seis y cinco, el partido ya empezado y el canal no sintonizaba. Caminamos un poco y encontramos un barcito/cervecería/cafetería bien español que lo pasaban en las dos pantallas que tenían pero ya habían pasado quince minutos y cada equipo había goleado.

Eramos las únicas hasta que nos acompañaron dos porciones de ensaladilla rusa con gambas, un café, una tortilla de camarones y un sandwich de jamón y queso, que en España terminó siendo de jamón ibérico y trozos de parmesano. Mecho, Lau y yo: fanáticas. Lo que no queda claro es si de la comida o el fútbol.

Ahí grité y comenté sin que nadie respaldara mis opiniones, ergo estuve en riesgo de estar diciendo boludeces los noventa minutos del partido. Fue divertido, me reí mucho. Grité emocionada un gol y después me di cuenta de que era la repetición del primero que me había perdido y fue en un momento donde teníamos audiencia. La vergüenza encarnada soy. La vergüenza encarnada, que camina y anda suelta.

Comentarios notables que se escucharon sobre el partido:

1) La cara de boludo que tiene Messi. (Mechi, hacete responsable. Yo nunca dije nada.)

2) Candidatos futboleros: Higuaín, Romero, Gago, Garay y Biglia (desde lejos y sin el rubio).

3) Awww. ¡Qué tierna es la amistad entre el arquero nigeriano y Messi!

4) EL AVIONCITO DE MESSI. EL AVIONCITO DE MESSI DESPUÉS DE METER EL SEGUNDO GOL. Díganme que alguien más lo vio porque fue sin duda lo mejor del partido.

Una de las dos amigas que escriben en este blog. Tengo 24 años, soy argentina y estoy viviendo en Siena, Italia. Soy una hacedora compulsiva: escribo, dibujo, hago diseño web y saco fotos. Me gusta reír y hacer reír, leer, caminar y tomar muchos cafés. Persigo siempre la magia.

www.sharonborg.com

3 comentarios en “Cómo vive el Mundial una argentina en Europa

  • Contestar Michi 27/06/2014 at 9:55 pm

    GOD!!

  • Contestar michi 28/06/2014 at 1:14 pm

    La vergüenza encarnada sos. La vergüenza encarnada, que camina y anda suelta!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

    Tener SERIOS problemas.. MUY SERIOS

  • Contestar xime 03/07/2014 at 3:04 pm

    que divertido!!

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