¿Rivotril? Mejor entrale a este cocktail

26 de marzo

Sharon

Ayer y hoy clavé short de jean con medias negras a falta de pantalones (se están lavando). Cada vez estoy más europea.

***

Rochi me confiesa que se inventó una palabra y que quiere ponerla en uso. Dice que cuando vaya a Argentina de intercambio en unos meses la va a imponer.  Le digo: “Dale, a ver, decímela, yo te ayudo”.

Me pregunta si ubico esa comida que uno ingiere a la vuelta de salir a la noche, en el refugio de la cocina después de alguna fiesta borracha. “No es ni una cena, porque ya has cenado, sino que es una merienda, pero de noche. ¡Una norienda!” Básicamente: el bajón. Casi muero. Le tuve que dar las malas noticias. Ella realmente tenía ganas de contagiar la norienda en Buenos Aires, sin saber que el bajón, tanto el acto como su nombre, es inmaculado. No se toca.

27 de marzo

Cloé

Clavamos la movida intelectual y fuimos a ver la muestra de Bill Viola.  No es el típico arte al cual estamos acostumbrados, sino que son proyecciones.  Cada una dura veinte minutos, más o menos.  Y para entender cada una, la realidad es que tenés que fumártelos enteros.  Soy medio hdp, porque la verdad es que el mensaje estaba bueno.  Y flor de artista (la ignorante acá soy yo).  Pero sí, confieso que soy de las que miran los museos de arte a una velocidad luz.  No tengo tanta paciencia.  Por eso, lo mejor del día vino después,  cuando nos tiramos en el pasto, abajo de la Torre.

Sharon

Subíamos las escaleras para ir a clase y en el segundo piso nos topamos con el culo de un pibe ahí al aire, muy tranquilo. Tenía los pantalones bajos, quién sabe por qué razón. Mechi me dijo que parecía una nena de diez años porque no podía dejar de reírme, pero sinceramente, ¿cómo superar subir las escaleras de la facultad y encontrarme cara a cara con un culo? Mejor dicho, ¿encontrarme cara a culo? Me agarraron desprevenida.

28 de marzo

Sharon

Amo esta facultad, es lo más. Hoy fui al pedo, porque no teníamos clase y me olvidé. Qué poco me importa igual, y cómo me encanta que no me importe. Amo mi facultad. La amo. Devolví los DVDs y los libros prestados y saqué Kill Bill Vol. II. Me quedé leyendo en la biblioteca y asimilando mi alrededor: las mesas, incontables, pobladas de alumnos con sus computadoras (¿ordenadores?), haciendo trabajos, leyendo. Esta biblioteca es una perlita, mi perdición. De verdad que es un sueño. Cualquier cosa que quiera leer, va a estar ahí, esperándome.

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Estoy sentada a la orilla del río. Soy lo único quieto entre todo el movimiento. Hasta el viento salió a correr hoy.

29 de marzo

Sharon

Son las nueve de la mañana en el único día que quise dormir hasta tarde y tengo a una vecina histérica en mi terraza. Se coló. Escuché gritos y me parecieron demasiado cercanos. Me acerqué a la ventana disimuladamente y vi que estaba manguereando… mi terraza. Volví corriendo a mi cama calentita a taparme con las mantas. La vecina está puteando y arreglando mi desagüe. ¿Salgo a dar la cara? Más temprano me hice la boluda e ignoré el timbre que sonó dos veces. Si me atrinchero en mi cama, ¿puedo no ser grande? No quiero ser grande, ni responsable. Hoy quiero dormir hasta el mediodía.

Cloé

Llegamos a Versalles tarde, como a todos lados.  Posta, llegamos tarde SIEMPRE. C’est la vie.  Cuestión, el castillo (o palacio, como sea) había cerrado entonces nos sentamos todos en los jardines.  Literal, estábamos SOLOS.  Creo que fue uno de los mejores momentos que viví hasta ahora; todo ese lugar era nuestro.

Siete y media decidimos irnos (esto cerraba a las ocho).  Las otras entradas estaban cerradas, así que tuvimos que dar una vuelta eterna.  No entendíamos por dónde salir, y la verdad, cual película, flasheamos que dormíamos ahí. Hasta se me cruzó por la cabeza algo al estilo Blairwitch Proyect (Caro casi me mata).

30 de marzo

Cloé

Las pibas teníamos fiestichola en Normandía y dormíamos ahí.  Sí sí, la hacíamos completita.  Está de más decir que la resaca que tenía encima me mató durante el viaje y que asusté a más de uno. Fuimos en tren y llegamos de noche a Bayeux. Les explico la situación: todos franceses, nosotras tres y cuatro chicas más (las novias).  Clap clap a la fête française.

¿Alguien me quiere explicar cómo y por qué terminamos ahí?

¿Alguien me quiere explicar cómo funciona el chamuyo de los franceses, si es que existe alguno?

Sharon

Escucho la voz de la vecina asaltadora desde el baño, pero por lo menos ahora la escucho porque su voz es fuerte y no porque la tengo a un metro, en mi terraza.

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Mechi se fue. Se llevó el único peine que había en la casa y yo me acabo de bañar. (¿Lion King?)

31 de marzo

Sharon

Se me desintegró la manija de otra olla. La puta madre.

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Estoy cansada y un poco triste. A veces este departamento, amueblado para abuelos, me deprime.

Cloé

Volvimos en tren, pero en serio, el boleto es carísimo. Subimos y la idea era no pagar.  Confieso que estaba bastante asustada y no pagué porque ya no me quedaba tiempo para volver a una de esas máquinas.  Jo dormía como un oso y yo me daba vuelta cada vez que se abría la puerta.  No podía relajarme.  De repente, una mina nos saca del lugar porque estábamos en su asiento.  Humillación, todos nos miraban.  Entonces, calladitas, nos sentamos en el pasillo.  Teníamos encima la mochila de Ro, y entre que fui al baño y Jo se fue a dar una vuelta, la mochila desapareció.  “¿Dónde estabas?  ¡Me muero si robaron la mochila!”.  En eso, me acuerdo que antes de irme había una mujer sentada y que había desaparecido.  Decidimos dividirnos y caminar cada una hacia la otra punta del tren.

Entre que el tren se movía, casi me caigo encima de unos cuantos.  Miraba desesperadamente y nada.  No veía por ningún lado esa mochila Jansport celeste.

Volví y Jo estaba con la misma cara que yo de, básicamente, “cagamos”.  Pero por suerte, en ese interín en el que nosotras habíamos descuidado la mochila, Rochi la había agarrado. Ese momento de revelación fue Heaven.

1 de abril

Sharon

Entro al departamento y sigue habiendo olor a quemado. Qué paja. Maldita cacerola.

Cloé

Vengo postergando hace años el trámite de mi seguro médico.  AÑOS  (este tipo de post está haciendo que escriba como hablo- peligroso.  Les juro que igual, no hablo así, como una boluda). Cuestión, tenía que fotocopiar varios papeles y entré a una especie de locutorio.

No entienden el olor a transpiración que me azotó.  Básicamente, entré a una caldera de chivo (sí, una lady siempre).

La moraleja aquí es: franceses, por favor, arranquen a usar el desodorante.  Por favor, es por un bien humanitario.

Sharon

Quisiera guardar todo lo que me pasa, cada pequeño detalle y ponerlo en algún cajón, y que cuando me plazca, me pueda meter dentro de él e inundarme de todo esto de nuevo. Ah, la vida es harmosa, con A.

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Pasé por una parque de juegos muy lindo pero medio vacío y me quise hacer la romántica. Me desvié y encaré para la hamaca. Atardecía, y yo estaba contenta, hamacándome. ¿Hacía cuanto no me subía a una de estas? (Dos años.) Pero al rato me marée, así que me fui.

2 de abril

Cloé

El programa por excelencia acá es el cheese and wine, dado que podés comprar ambos a dos euros (cada uno).  Nos reunimos en lo de Caro.  Como siempre, eramos varios argentinos, pero además, habían chilenos, un peruano y un guatemalteco.  Una representación bastante amplia.

La combinación de tantos quesos termina largando un olor horrible.  Teníamos desde un queso negro envuelto en una hoja, hasta otro cuadrado, denominado el “brick”.   Y otro que se derritió solo y se hizo una especie de fondue.

Charlamos de cualquier cosa, hasta de la reproducción de los gatos (posta).  Y, al final, cuando ya se fueron todos, con Caro, Mati y Jo estiramos un toque más (vamos Arg).  Qué linda sensación, la de tener ya afinidades así, y haber encontrado esa cotidianeidad tan copada. (Mati no me jodas cuando leas esto).

Sharon

Acabo de descubrir que la videoteca de la facultad tiene un mini cine. Se parece un poco al cuarto donde lo torturan psicológicamente al protagonista de la Naranja Mecánica. Cuarto oscuro, cubículos separados entre sí por paredes, computadoras antiquísimas en cada uno de ellos. ¡Qué emoción! El tipo que está a cargo hoy, que me boludeó de arriba a abajo por mi entusiasmo infantil, tiene pinta de ser un capo con las películas. Me voy a hacer amiga.

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Meta del intercambio: que el barman de la cafetería me sepa reconocer como la del café con leche y no tenga que pedírselo siempre. Ya que estamos en exquisitas, otra meta va a ser que me reconozca el de 100 Montaditos como la misma argentina que le pide siempre la jarra de tinto, y no que me chamuye desde cero cada vez que voy. Si no se me tergiversan las cosas. Yo me creo habitué del lugar y amiga del dueño y él piensa que de repente hay muchas argentinas en Sevilla. Meta ulterior: que alguna vez me regale la jarra. Sería tan lindo. Tan poderoso.

3 de abril

Cloé

Finalmente, fuimos a este bar que tengo en la cabeza desde que llegué, más o menos: Le Comptoir Général, ghetto museum (así se definen ellos).

Es un bar con una onda increíble.  Muy relajado, con plantas por todos lados, como si de repente estuviese en una selva, pero en plena ciudad.

Llegamos tarde, entonces no había tanta gente.  Así que nos fuimos. Y sí, lo mejor de todo fue la vuelta.  Acá hay un sistema de bicicletas que podés retirar en cualquier punto, las Velib.  Josie tiene su tarjeta pero yo no la saqué (siempre que anduve en bicicletas, terminé en el piso).  Cuestión, decidimos ir de a dos.  Fue increíblemente gracioso.  Josie parada, andando en bicicleta haciendo el ejercicio de su vida, y yo sentada como una reina atrás, tratando de hacer equilibrio con las piernas.  Llegamos vivas y en tan solo diez minutos.  Y me reí como nunca en mi vida.

Sharon

Todo lo nerd que no fui en la universidad allá lo soy ahora y potenciado. Hoy fui la que hacía preguntas al final de la clase cuando todos se quieren ir y yo ahí, reteniéndolos. Y tuve que acercarme a la profesora (Ana love forever) para preguntarle las que me quedaron pendientes pero no me dije en voz alta porque ya no me daba la cara. Estoy enamorada de mis profesores. Salgo de cada clase con ganas de saber más, más, más.

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Al mediodía, buscando algún lugar para sentarme a comer (recordar que estoy sola), me imaginé a mí misma cual Cady Heron de Mean Girls comiendo en un cubículo del baño. Largué una carcajada en el medio del pasillo porque, conociéndome, seria probable. Al final comí afuera, en el pasto, como siempre porque el día se puso lindo, pero la imagen de mi misma comiendo en el baño me sigue divirtiendo.

4 de abril

Sharon

¡Me reconoció! ¡El de la cafetería me reconoció! Ni siquiera me estaba atendiendo él, le estaba pidiendo mi café a otro, pero apareció de la nada, dejó lo que estaba haciendo, interrumpió mi pedido y acotó, antes de que yo pudiera hacerlo: “Y con sacarina. Dos”.

Cloé

¡Llegó Mecha! (Sí, Sharon. She’s mine now).  (Aclaramos: Mecha = Mechi que vive en Sevilla con Shá).

Llegó a las once de la mañana, puntual. No podía con la felicidad de verla y lo raro, o quizás no tan raro, fue que no sentí el paso del tiempo.  Sentí que la había visto ayer, y por el otro lado, ella estaba tan diferente, crecida.  Me hablaba y el entusiasmo brotaba por sus ojos.  Yo me sentía más relajada y entre tanta calma, nos perdimos y no, no supe llevarla a la famosa avenida Champs-Elysées (sí, papelón.  Ya fue).

En el camino compramos un vino que se fue acabando a medida que transcurrió el día.  Cumplí una de las metas que tenía pendientes, aunque no lo tomé en el Sena.  Pero fue aún mejor: lo tomé arriba del Arco del Triunfo, punto donde confluye casi todo lo que ocurre en París.

Dato curioso que me dio Mecha (sí, llegó hace un día y ya sabe más de esta ciudad que yo): en ese punto, donde se encuentran las doce avenidas más grandes, no cubre ningún seguro médico.

5 de abril

Cloé

Hoy voy a una guerra de almohadas.  Me acuerdo cuando fui a una en el Planetario, allá hace varios años.  Me atacaron de repente todos porque tenía puesta una pollera roja (sí, outifit indicadísimo para la ocasión).

¿Será más civilizada la cosa acá?

¿Me volveré loca y mataré a almohadonazos a más de uno, en un intento de catársis?

Ya veremos.

Sharon

Dios mío. No me deberían dejar salir de noche.

Una de las dos amigas que escriben en este blog. Tengo 24 años, soy argentina y estoy viviendo en Siena, Italia. Soy una hacedora compulsiva: escribo, dibujo, hago diseño web y saco fotos. Me gusta reír y hacer reír, leer, caminar y tomar muchos cafés. Persigo siempre la magia.

www.sharonborg.com

4 comentarios en “¿Rivotril? Mejor entrale a este cocktail

  • Contestar Anonima kpa 05/04/2014 at 8:12 pm

    hdp comprate un peine, nunca tenes

  • Contestar admiradora secreta 05/04/2014 at 9:42 pm

    sharon te amo

  • Contestar sexymich 06/04/2014 at 12:54 am

    No puedo parar de reir!!!
    Ya me estaba haciendo un poco de ruido que todos tus posts sean siempre reflexivos y profundos!
    Ahora te recuerdo.. y te extraño corquiiiiii 🙂

    Me gusta esta nueva forma de escribir.. short & sweet.. y muy pero muy delirante!
    GRACIAS SHAPS 🙂

  • Contestar den 06/04/2014 at 12:58 am

    las ganas que me dieron de conocer al de la cafeteria, ojala sea caño. Hablale de mi, en una de estas tengo suerte con un español…

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