Un poco más que 3 deseos

Todos sabemos que el año empieza en enero. Y pedimos deseos, nos proponemos a abrir nuevos caminos, a dejar de hacer malabares con cosas que ya no elegimos, a estar más en las decisiones que tomamos, y más – más – más, porque cada uno tiene necesidades, aspiraciones diferentes.

Y está bien que sea así, porque me gusta la honestidad y la adrenalina de cerrar una etapa y abrir otra. Pero, ¿por qué enero, si yo nací en mayo?

La foto es de Ohlalá

La foto es de Ohlalá

La revolución solar, como indica su nombre, es la vuelta que da el sol para volver a la posición en la que se encuentra durante tu cumpleaños. Este análisis nos muestra cuáles son las tendencias del año, qué fuerzas van a empujarnos e influirnos, a qué puntos tenemos que prestarles atención. Cada año es singular porque tiene un ascendente diferente, que vendría a ser el signo que lo va a regir y que será protagonista. No es lo mismo un ciclo con ascendente en Leo que uno con Escorpio (me encantaría entrar en detalle y explicarles pero estaría mintiendo, y cada uno presenta características particulares porque todos somos únicos e irrepetibles).

Para hacerlo, necesitamos tener hecha la carta astral, que puede definirse como “la foto del universo del momento en el que naciste”. Vendría a ser el esqueleto de la revolución solar porque nos habla más de cómo somos nosotros; nos muestra a grandes rasgos cuál es nuestra misión en la vida y cómo nos afectan determinadas vivencias pasadas (muchas de las cuales ni somos conscientes porque les pertenecen a nuestros antepasados o son cuestiones familiares).

Esto no es Nostradamus que nos dice exactamente qué vamos a vivir, pero nos hace conscientes de muchas fuerzas que nos influyen y que, al conocerlas al menos un poquito, nos dejan ser más libres a la hora de decidir. Yo siento que pasa por conectarse con uno y con nuestras emociones desde otro lugar.

Entonces, en cada uno de nuestros cumpleaños pasan muchas más cosas de lo que meramente atisbamos. No pasa solo por el bajón – en mi caso – de ponerme a pensar si lo quiero festejar y cómo, o de imaginarme de antemano ese momento del día en el que quiero que todo termine. ¡Pasa tantísimo más! Porque literalmente es en este día donde comienza nuestro año.

El otro día hablaba con mi prima y comentábamos que los calendarios deberían ser personalizados y empezar en el mes de nuestros cumpleaños. El señor productor de calendarios nos odiaría pero, c’est la vie. Hay una renovación de energías, sencillamente porque el ciclo comienza de nuevo. Y soy testigo, porque estos últimos días sentía que tenía un telón en mis hombros que me empujaba hacia abajo. Me sentía gris, indiferente a todo. ¿Viste cuando estás bajoneado y decidís quedarte en esa inercia en vez de hacer algo al respecto? Bueno, esa era yo. Pero por el otro lado, lo dejé fluir, porque intuía que era el cierre de una etapa y que comenzaría la próxima con más energía, más ganas de vivir lo que sea que me tocara. La vida es eso, un azar constante. Estar abiertos a lo que nos ofrezca está en cada uno.

Decidí vivir este cumpleaños de una manera diferente, percibiéndolo como una ventana nueva que se abre. Me tomé mi tiempo para reflexionar y ver qué cosas no van más, y a qué tengo que apostar con toda. Sé que tengo que confiar más en mí, aunque por momentos cueste. Confiar más en mí. Respiro y me lo repito de nuevo, interiormente.

Va a ser un buen año. No hay mucha ciencia; simplemente lo siento así.

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