Quiero serlo todo porque con una cosa no me alcanza (con Marti Arcucci)

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Foto de César Balcazar.

Es difícil encontrarla en un lugar preciso, porque si no está en Nueva York o en París está en un avión volando a quién sabe dónde. Marti Arcucci, según las redes sociales, está viviendo el sueño de cualquiera. Asistente de la it girl Sofía Sánchez de Betak, socia del estudio fotográfico Básico Studios, escritora colaboradora de OHLALA! Argentina y Esquire México, viajera compulsiva, esta chica de 25 años hace un poco de todo.

Hoy, en una encrucijada de no estar segura de qué es lo que quiere, Marti nos habla de ese momento de transición. ¿Cómo se navega ese pántano que está entre el donde estoy y el a dónde quiero llegar? Los que la seguimos por instagram y nos cegamos con sus viajes, sus grandes ciudades, los bloggers famosos y las pasarelas, no pensamos que alguien que haga tantas cosas pueda estar confundido. Y Marti es una mezcla entre no saber qué es lo que quiere pero seguir probando hasta quedarse sin brazos, de saltar al vacío, de elegir algo y hacerlo con toda.

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Contanos cómo fue el recorrido para llegar a dónde estás hoy. 

Siempre fui pésima estudiante, por falta de interés. Me resultaba imposible sentarme a estudiar, quería hacer cosas más concretas. Terminé el colegio y me puse a dar clases de coreografía (bailaba desde los 6 años) para tener mis propios ingresos y estudiar Producción de Moda en la Universidad de Palermo. A los 17, con mis primas Juana y Violeta Mauri hacíamos producciones de foto a través de nuestro emprendimiento que llamamos MIÙ PRODUCCIONES. Le hacíamos books a actores, artistas, fiestas de quince y más.

Viajé a Nueva York con una de mis mejores amigas y me enamoré. Dijimos que íbamos a venir a estudiar algo el próximo año. Ella nunca lo hizo pero yo me quedé con la idea en la cabeza y empecé a barajar cuáles eran mis opciones. Tramité los papeles y me tomaron en una marca. Mientras tanto, yo muy fanática de los blogs de moda y streetstyle, seguía a una tal Sofia Sánchez (Chufy). Con ese nombre, supuse, tenía que ser argentina. Me puse a rastrearla y encontré que una de las pocas notas que había hecho para Argentina había sido con una periodista que yo conocía. Ella nos puso en contacto y le mandé a Sofía un mail muy honesto y caradura preguntándole si necesitaba ayuda. “Yo viajo mucho, pero si querés venite y vemos qué podemos hacer”, me dijo. Yo quería aprender de lo que sea así que me mandé y así empecé.

Había planeado quedarme tres meses, y terminé quedándome cuatro. Estábamos todo el día juntas codo a codo con muchos proyectos. En esa época yo estaba de novia y, aunque entendía la oportunidad gigante que se me estaba presentando, extrañaba mucho y se me estaban agotando los ahorros con los que había viajado. Me acuerdo el momento en que me senté en el avión, lista para volver, y darme cuenta de que me estaba equivocando. Pero ya no podía hacer nada.

Volví a Buenos Aires y a la semana mi relación se terminó. Entre frustrada, con el corazón roto y perdida, me puse a hacer trabajos de producción freelance y clases de baile, tratando de no pensar en qué iba a hacer.

Charlando con Chufy por Skype, un poco angustiada le planteé: “Yo no sé qué hago acá”, y me contestó: “Yo no sé qué hacés ahí tampoco. Si financiamos el pasaje y te quedás en casa, ¿te venís?”. Esto era un miércoles. Le dije que sí y el lunes por la mañana estaba allá. ¡Hubo mucha gente de la que no llegué a despedirme!

En esa época vivimos en París, viajábamos muchísimo por todos lados. Después volví a Nueva York, me alquilé un cuarto y conocí a César Balcázar, mi novio, fotógrafo. Viendo el potencial de trabajar juntos, nos mudamos a un loft en Brooklyn donde también tenemos nuestro estudio de fotografía.

Hoy hago un poco de todo: hago producción, soy asistente personal, manejo un e-commerce, hago estilismo y ¡hasta escribo artículos sobre viajes y entrevisto gente!

Marti Arcucci y Chufy

Con Chufy, en el Paris Fashion Week.

¿Supiste siempre querías ir para este lado profesional?  

De chica siempre tuve fascinación por la moda y hasta hace poco sentía que era lo mío. Todos mis cumpleaños y regalos eran temáticos con temas de moda, tenía colección inmensa de revistas, dibujaba figurines, vestía a todas mis amigas, armaba producciones. Teniendo la suerte de poder verlo desde adentro (hace tres años que voy a las semanas de la moda de Nueva York, Londres y París) me empecé a sentir menos y menos motivada, y me di cuenta de que la moda en sí, por si sola, no me conmueve. ¡Me encanta ir! Pero es más por el show, la puesta en escena, la música, el casting…

¿Cómo afecta Nueva York a tu trabajo?

La energía de Nueva York no se compara con nada. Tenés una idea, mandás un mail y al rato ya tenés respuesta. El ritmo es imparable, lo que es un training laboral único. Pero no es para todos. Conozco gente que viene y no lo soporta, a mí por suerte me ayudó mucho. Desde chica tuve problemas graves de vergüenza y timidez. Ni siquiera iba a un kiosko sola. Para cuando vine por primera vez, a los 21, ya estaba mucho mejor, pero fue un golpe de realidad increíble. Hoy podría decir que, por más que no soy una total sinvergüenza y mandada, estoy todo el día de acá para allá, aprendí a pedir, a moverme sola, a buscar y proponer sin problema. Y eso es Nueva York.

¿En qué proyectos estás trabajando ahora?

Estoy en plena preparación de mi website de viajes, PinTheMap.net (en construcción). Viajar es lo que más feliz me hace, cada plata extra la invierto automáticamente en un viaje, por más corto que sea. Nadie entiende cómo viajo tanto pero es mi prioridad.

Sigo full time como mano derecha de Sofía Sánchez, con sus proyectos personales y al mando de todo lo que es Under Our Sky. Tengo mi propio estudio de fotografía, Básico Studios, con mi socio/novio César. La remamos mucho para tenerlo y hoy por suerte nos va muy bien. Shooteamos casi todos los días, desde tests con modelos, lookbooks y editoriales para publicar acá, en Argentina y en Colombia.

Fotos para la revista Vulkan, de César Balcazar y estilismo por Marti Arcucci, realizada en Basico Studios.

Uno de los trabajos realizados en Básico Studios; estilismo por Marti Arcucci y foto de César Balcazar.

¿Qué tan importante es desarrollar proyectos personales?

Súper. A mí suelen darme miedo porque me asusta el fracaso con mi firma puesta. Prefiero tener algún socio o alguien que me acompañe. Pero estoy aprendiendo a que no sea así y si no funciona, no pasa nada, se vuelve a intentar.

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Una parada viajera en Colombia.

¿Tuviste que tomar algún riesgo para llegar a dónde estás?

Creo que irse a vivir a otro país siempre es un riesgo grande.

¿Cuál es tu mayor aspiración? 

Estoy en un momento de bastante incertidumbre. Estoy descubriendo más cosas que me gustan y es un momento de transición. Quiero ser exitosa en lo que me proponga, esa es mi meta y si es en varias facetas, ¡todavía mejor!

¿Qué significa para vos ser exitosa?

Que me digan che te sigo en Instagram, me encanta lo que hacés de viajes, las recomendaciones. Alguien me está felicitando en lo que más me gusta hacer, que me pueda dedicar full time a esto, además de hacer otras cosas. Me voy a sentir exitosa cuando eso pase a gran escala.

Decís que estás en un momento de incertidumbre. Te animaste a mudarte a otro país, a trabajar en ciudades importantes, participar de cosas grosas y de repente: ay, no sé qué quiero. Qué nervios, ¿no?

Sí, pero no por eso dejo de hacer en el medio, no me quedo en casa o me pongo a hacer una carrera que no me gusta, para cumplir. Pruebo, me fijo.

¿Y qué probás? ¿Seguís a tu intuición?

Tengo crisis bastante seguidas de decir: ya debería saber para qué lado quiero ir y por otros momentos digo: relajá. En Argentina hay demasiada presión. Se está creando una generación de personas frustradas porque no se les da chances de decir: che, no sé, tengo 18 años, la verdad no tengo idea de que quiero hacer y tengo todo el derecho del mundo de no saber. ¡Hay que probar! No quedarse en la vagancia ni esperar que algo caiga del cielo. Hacer un curso pero hacerlo hasta el final; quizá no te gustó, pero es conocimiento.

Tengo épocas en las que pienso: uy, si no me enfoco en una cosa no voy a ser exitosa en nada. Voy a dejar todo por la mitad, voy a ser mediocre en todo. ¡Pará! Hay que probar y ver y hacerlo con ganas. Eso me deja tranquila porque me doy cuenta de que todo lo que hago, lo hago con ganas y con pilas. Me permito cambiar.

¿Conocés personas exitosas que hacen de todo o en general están especializados?

Sí. Creo que es la generación del creativo que se prende en todas. Meterse en cursos, aprender, leer mucho. Ser curioso todo el tiempo y querer saber más y no solo pasar. Sacarle el máximo. Creo que pasa cada vez menos que el que está en el ámbito creativo se enfoca en una sola cosa, ¿no?

Sí, coincido y me pasa lo mismo que a vos. Soy muy curiosa pero tengo muchos intereses y siento que nunca va a amontonar a nada.

Pero tenés una página, donde compartís textos, fotos.

Pero uno se compara. Nunca es suficiente.

A mí me pasa lo mismo. Son seguidas mis crisis y salgo mucho más fortalecida. Por Dios debería haber estudiado algo y estar enfocada en algo. Somos de una generación en la que queremos ser exitosos ya. Nos queremos saltar todo el proceso. Pensamos este año va a ser el mejor, este año la voy a romper, y nos perdemos de disfrutar las cosas, ¿no?

Una cosa chiquita lleva a otra y lleva a otra y lleva a otra.

Toda la vida fue Marti va a hacer algo con moda. Yo también me lo creía. Escribir sobre viajes, eso me apasiona. Hay que permitirse seguir siendo curioso e interesado y dejar de querer que el éxito pase ahora.

¿Qué factor tuvo la suerte en tu proceso?

Mucha, pero también yo le digo suerte porque tiene que ver con la actitud de uno. Yo le pongo pilas y no sabés la cantidad de puertas que se me cierran todo el tiempo, son días y días de mails de proponer hasta que uno pica. Funciona mandar un portfolio pero la competencia es tan grande que uno tiene que venderlo por otro lado. Hay que ir a los bifes. Vas a la marca y le decís: quiero hacerte esto de campaña, esto de lookbook. Este fotógrafo, esta maquilladora, en este lugar. No les dejás opción. Y te dicen, bueno a ver, mándame un presupuesto. Por ahí después te rechazan pero al menos te escuchan. Ellos quieren ver qué es lo que vas a hacer diferente de los 37 estudios de fotografía diferentes que los contactan por día.

¿Y cómo hacés para animarte a hacer todas estas cosas?

Me empecé a dar cuenta de la cantidad de cosas que me perdía por no animarme. Siendo asistente no te queda otra y a veces son cosas que ni siquiera te gustan: ir a un abogado, buscar un papel, firmar algo. A veces uno necesita que ese impulso venga de afuera hasta que se empiece a sentir más cómodo en lo que está haciendo. Sofía me ayudó muchísimo en ese sentido, no podía creer que yo fuera tan tímida, tan callada y me empujaba a hacer cosas que yo no creía que podía.

En este momento de incertidumbre, ¿qué cosas te mantienen cuerda? ¿Qué anclas tenés?

Viajar, cien por ciento. Hacer research de un destino al que ni siquiera vamos a ir o sentarme con mi novio y pensar proyectos.

Carla Peterson Revista Susana Marti Arcucci

Trabajando en la producción de fotos de Carla Peterson para la Revista Susana.

¿La creatividad formó parte de tu infancia? 

¡Sí!  Papá periodista, mamá creativa total, mi hermana escultora y vestuarista de teatro, primas, primos, tíos y padrinos fotógrafos, productores, pintores, escritores, músicos… ¡Ni un solo médico o abogado! *risas* Desde chica lo viví en primera persona. Todos los asados familiares y reuniones giraban en torno a entrevistas y artículos por entregar, muestras de arte por presentar.

¡Qué envidia me da! ¿Tuviste algún mentor en particular?

Inés Hernández, mi madrina – productora de Susana Giménez, directora de la revista y su mano derecha durante más de 20 años – es a quien más recurro como ejemplo. La admiro muchísimo, y teniendo en cuenta mi carrera, es una de las personas que más me va a entender.

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¿Qué importancia crees que tienen los estudios formales (universidad, cursos, etc.) en un área creativa? 

Es una pregunta complicada pero puedo dar mi opinión sin creer que llevo la bandera de la verdad. En mi experiencia fue una pérdida de tiempo, hubiera preferido invertir esa plata en cursos interesantes y variar los conocimientos, no perder el tiempo en una carrera inventada que no me sumó mucho. Pero todo depende de uno, de lo que le gusta y quiere aprender.

¿Tenés un círculo de amigos o personas cercanas que son creativas o emprendedoras o chispas?

¡Sí! Tengo un círculo de amigos que es lo más. Creativos, no creativos, de todo. Desde la que estudia como una loca para ser médica hasta la que trabaja en un café en Hawaii y surfea todo el día. Un gran ejemplo es César. Fue una gran motivación para hacer más de lo creativo. Tener alguien al lado que me empuja y me exige tanto suma un montón.

¿Siempre necesitaste ser tan activa, productiva?

Siempre fue así, un culo inquieto que no podía parar.

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