“¿Se le pone queso rallado a la pasta?” y otros 9 mitos sobre Italia decodificados

Todos conocemos Italia. Aunque no hayamos ido nunca, imaginamos con tanta facilidad el parmesano de la pasta y el bigote del pizzero que es como si la hubiésemos visitado igual.

Después de vivir en Italia durante casi un año –primero en Génova y después en Siena– sé un poco sobre lo que estoy hablando. Y como Italia es un país que todos conocemos un poco, al menos en nuestra imaginación, quiero desentrañar algunos de sus mitos.

Empecemos:

1. Los italianos viajan en scooters.

Y sí, muchísismos son Vespas.

Imposible escapar del cliché. #italia

Una foto pubblicata da Postales a Casa (PAC) | Blog (@postalesacasa) in data:

Nota de color: Génova es la ciudad que tiene más motos en proporción a los habitantes. Como la ciudad está aplastada entre mar y montañas, es un subibajas que ninguna bici ni piernas pueden aguantar.

2. La comida es un tema de importancia nacional.

Lo escribí mil veces, pero hace poco escuché a un genovés decir una verdad absoluta:

– No, no se equivoquen. La Italia a mí non me ne frega niente (no me importa nada). Puede que sea la última en la lista de países habitables, ¿pero la comida italiana? Es la mejor del mundo.

La comida es el Dios al que alaban los italianos y la mesa el altar en donde le rinden culto. He pasado horas -¡horas!- escuchando discusiones que trataban solo de comida.

– En Bélgica, cuando volvés de viaje, lo primero que te preguntan es qué tal estuvo el clima porque nuestro clima es una mierda -me dijo Jana, mi amiga belga que vive hace unos años en Génova-. En Italia la pregunta es siempre por comida.

Voy a dejar de hablar de este tema cuando los italianos se cansen de hablar de este tema. O sea: nunca.

Comer en Italia, la comida es importante.

3. Queso rallado sobre la pasta.

¡Al fin este enigma se resuelve!

¿Listos?

La respuesta es…

¡Sí!

Los italianos sí comen la pasta con queso rallado. En toda heladera hay un triángulo de parmesano que se ralla en el momento, encima del plato, cuando se está por comer. Roma es la ciudad más conocida por embadurnar sus platos con un exceso de formaggio asi que si alguno viaja y es intolerante a la lactosa, ¡que avise antes!

El único motivo por el cual se prohíbe el queso es si la pasta va acompañada de pescado o mariscos, como en este caso:

4. Los italianos están siempre bien vestidos.

Nivel camperas de cuero para ir al supermercado. Obviamente hay excepciones y todo depende del gusto de cada uno, pero cuando me refiero a que “se visten bien” quiero decir que le meten cierta consideración a la forma en la que se atavian al salir de casa. Botas altas hasta las rodillas, zapatos lustrados, camisas planchadas, el pelo controlado y algún que otro toque de maquillaje. Siempre sutil, siempre elegante.

5. No se puede salir a la calle con el pelo mojado.

Es una regla de conducta implícita pero latente. Seas mujer u hombre, tengas el pelo de 4 cm de largo o hasta la cintura, todo italiano tiene el hábito de enchufar el secador después de la ducha.

Cada baño tiene sin falta un secador, aunque sean los chiquitos que escupen poco aire.

Mi hermana Den me recordó lo sorprendente que es este hábito cuando vino hace unas semanas a visitarme a Siena.

-¿Qué está haciendo?- me preguntó al escuchar el rugido del secador en el baño. Era el Tano.

-Se está secando el pelo-. Me siguió mirando.

-¡Pero no tiene pelo!

6. El uso del bidet es religioso.

Este es uno de los temas más importantes.

Además de secador, todo baño tiene un bidet y todo italiano lo usa religiosamente. Después de ir al baño, se limpia la sección íntima en el bidet. A diferencia del bidet de la Argentina, el chorro de agua no sale de abajo. Sale de un tubo metálico que se le puede mover la punta para que apunte a distintos lados (ver foto abajo). Sobre el bidet hay siempre un jabón íntimo a disposición y toallas individuales para cada uno de los miembros de la familia (si hay un invitado, se suma otra).

Hernan Casciari lo explico mucho mejor que yo en su articulo sobre los bidets españoles.

Lectura obligatoria para profundizar en este tema complejo y universal: “Cagar leyendo, un placer rioplatense” de Hernán Casciari. Oriundo de Mercedes, que vivió más de 10 años en España y no supo cómo superar la ausencia de bidets en los baños españoles. Tendrá algún antecesor italiano perdido en las ramas de su árbol genealógico.

7. Padres superprotectores.

Verdadero y no voy a decir más al respecto porque mi suegra lee mi blog. Ciao, Giuli! 😉

8. Conseguir trabajo es muy difícil.

Nosotros los argentinos estamos acostumbrados a desmerecer crisis ajenas -en particular si son las del primero mundo- porque no se comparan con las nuestras. Pero eso no significa que las crisis no tengan consecuencias igual.

Conseguir trabajo en Italia es muy difícil, y ni hablar si hablamos de uno que esté bueno y en el que te paguen como corresponde. O que te paguen algo con lo que puedas mantenerte. ¿Cómo no van a vivir con sus papás hasta los 30 años con la poca oportunidad laboral que hay?

Me explico. En Italia, se asume a alguien con un contrato de pasante (y con sueldo de pasante) que dura 3 o 6 meses. La justificación tiene sentido: en esos meses de prueba, las dos partes – empleado y empleador – se dan una idea del desempeño y del ambiente de trabajo.

Uno de los problemas es que el período de prueba a veces se extiende -con tironeos entre lo que es legal y lo que no- hasta un año. Otro problema es el riesgo de que al momento de la contratación en serio te reemplacen por otro pasante al que puedan seguir pagándole el minimo. Otro más es que quieran contratarte como independiente (monotributista)y no asumir los riesgos de contratacion.

La experiencia no importa. Se empieza siempre con un stage (pasantia) y no solo en contextos de oficina o agencias… Restaurantes y negocios de ropa muchas veces publican anuncios en busca de stagistas.

Italia es uno de los 9 países de la Unión Europea que no tiene salario mínimo.

9. La división entre el norte y el sur cambia dependiendo a quién le preguntes.

Los del norte. Los del sur. Desde que llegué no se deja de mencionar esta división. Pero por más que pregunte e interrogue a italianos de diferentes procedencias, ninguno me sabe decir en qué punto geográfico está la línea que separa a un lado del otro.

¿Abajo de Roma o encima de Nápoles? ¿Debajo del río de Veneto? ¿Y las islas – Sicilia, Cerdeña – son del sur o están exentas de la polaridad por estar separadas del continente?

La cuestión de ser de un lado o de otro no tiene que ver con la geografía. Tiene que ver con el modo de ser, la forma de pensar, de comer, de socializar, de pronunciar y de pensar en el concepto de familia, de gobierno, de educación.

Los factores que entran en la cuestión son tantos que me parece que no lo voy a tener claro por mucho tiempo. Los italianos no lo tienen muy claro tampoco. Solo que está ahí, y muy presente.

10. Italia está dividida en regiones muy marcadas.

Liguria, Campania, Emilia-Romagna, Veneto, Lombardia… Son 20 regiones las que componen el país. Italia, a pesar de tener miles y miles de años de historia, terminó de unificarse en 1861. La Italia que conocemos hoy es más nueva que Argentina (!).

En cada región se habla con un acento diferente y en varias se habla un dialecto propio. En Sicilia y Nápoles, por ejemplo, se usa mucho, pero en otras como Liguria o Veneto se va perdiendo con las generaciones.

Otra diferencia es la gastronomía. ¿Vas a Bologna? Tenés que probar el ragù. ¿A Nápoles? La pizza y el café. ¿A Roma? Pasta alla carbonara o con cacio e pepe. ¿Pasas unos dias por Venecia? Tomate un spritz que los originales son de allá.

Se reconocen, también, a las diferentes regiones y también ciudades según sus rasgos de carácter. Los de Génova son famosos por su tacañería, los de Siena sufren el estereotipo de ser cerrados, los de Milán se creen mil…

Viajar por dentro de la bota no siempre es una cuestión geográfica pero es siempre una cuestión gastronómica. ¿Qué tienen que ver Lombardia con Puglia? ¿Y Calabria con la Toscana? ¿Qué mantiene unido a un país compuesto de zonas tan diferentes?

La comida. La pasión desenfrenada por el buen comer que cruza a todas las regiones por igual.

Si te gustó este post, suscribite al blog para recibir novedades en tu mail.

¿Querés aparecer en PAC? Estamos buscando ilustradores, fotógrafos y personas que hagan imágenes visuales para que acompañen nuestros artículos. Si estás interesado o conocés a alguien que tenga un estilo similar al nuestro, ¡avisanos! 

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *